Nunca dejaré de ser un niño
para jugar con mi pene.
Al fondo las estrellas
esperándome pacientes
a que se me acabe la vida
o que me lleve la muerte,
Eso si, que me coja jugando
o dormido, o llorando
porque yo no lo decido.
Simplemente
disfrutando como un niño
acariciando su pene
erguido
¿y la muerte?
¡que espere!...
hasta que la lluvia haya caído.
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