miércoles, 28 de enero de 2015

¡Que espere!


Nunca dejaré de ser un niño
 para jugar con mi pene.
 Al fondo las estrellas 
esperándome pacientes
 a que se me acabe la vida
o que me lleve la muerte,
Eso si, que me coja jugando
o dormido, o llorando
porque yo no lo decido.
Simplemente
disfrutando como un niño
acariciando su pene
erguido
¿y la muerte?
¡que espere!...
hasta que la lluvia haya caído.





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