Me gusta empezar sin saber lo que voy a escribir, vomitando pensamientos a través de las teclas, expresando emociones, inquietudes, mientras tanto la vida no se para a mi alrededor, ocurren cosas, ocurre la vida.
En este momento ante el ordenador me encuentro tranquilo, son las 9:41 de la mañana del sábado 10 de enero de 2014. Quizás cuando leas esto habrá pasado mucho tiempo, quizás no me conozcas, quizás no esté, porque cuando yo muera estos textos estarán vivos, me sobreviviran, ¿o tú sabes cuando termina tu vida?. Como dice Raquel "somos hijos de la muerte". Estos pensamientos no son nada macabros, nada pesimistas, simplemente igual que estás dejas de estar.
Mientras éste último capítulo no se cierre, pienso llenar mi presencia y mi presente con lo me dé la vida, con lo que busque que no siempre es lo que encuentro, es comparable a las rotondas de carreteras desconocidas, tu eliges la salida pero no sabes que te depara el camino. Lo mas importante respeta las normas, no sobrepases los límites y recuerda siempre cumplir con las tres haches: honradez, humildad, honestidad. Este cumplimiento ha mejorado mis circunstancias pero sobre todo ha conseguido que mi conciencia no me castigue.

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